Con eventos de calle me refiero a pequeñas reuniones de un colectivo en concreto, asociación o grupo que apoya una causa. Normalmente, cuentan con pocos recursos, quizás alguna carpa y sillas de plástico. Todo suele ser improvisado y algo cutre, con el sol de cara o el viento molestando.

Hace poco estuve en una de estas jornadas organizada por diversos colectivos para fomentar el uso de la bicicleta en la ciudad de Castellón. Al ser un domingo por la mañana, la mayoría de los asistentes eran familias con niños y no es que hubiera muchos ciclistas pero eso no le ha importado a los más peques que se lo han podido pasar en grande con juegos y animaciones. También ofrecían revisiones gratuitas de bicicletas, regalos y sorteos.

Pararse a hacer fotos en un evento así suele llamar la atención. Si hay algún encargado es casi seguro que vendrá a preguntar quienes somos y qué hacemos ahí. No es que tenga interés en la respuesta, sólo quiere que se vea que es el que manda, así que tampoco hace falta que te esmeres mucho. Yo digo algo así como:

– Soy aficionado.

Y pongo cara de tonto. Con eso basta para que te dejen tranquilo.