Cada año, cuando llega el calor ¡ESPAÑA! entera se llena de festivales musicales. El más famoso que me queda más cerca es el de festival de música internacional de benicasim, FIB para los amigos.

Para los que vivimos en los alrededores supone una semana de molestias:

  • Atascos de tráfico.
  • Retenciones en las horas clave en las que empiezan los conciertos.
  • Controles de radar en cada esquina.
  • Controles policiales de esos que dan miedo con agentes con escopetas en la mano y cadenas de pinchos para las ruedas.

Si además vives en Benicasim, eso se multiplica por mucho.

Pero no todo es negativo:

  • Los comercios no dan a basto vendiendo a tantos turistas que llegan con poco tiempo y algo de dinero.
  • El alojamiento de todo tipo se llena durante esos días, tanto en Benicasim como en Oropesa o Castellón.

Hace dos años que mientras estaba sufriendo uno de esos atascos pensé que todavía no había fotografiado ningún festival. Al día siguiente estaba enviando emails a la organización del FIB y a varios festivales más.

El FIB tiene un proceso muy complicado para acreditarse como prensa. Una web pésima complicada de manejar. Tienen unos plazos que empiezan unos meses antes por lo que ese año ya no pude hacer nada.

Al año siguiente lo volví a intentar pero rechazaron mi solicitud ya que no les interesan fotógrafos independientes que no representen un medio en concreto. Además, piden que antes de acreditarte tu medio haya hablado de ellos. Que les hagas publicidad gratis antes si quiera de darte acceso ¡buena idea!

Creo que fue al día siguiente cuando aceptaron mi propuesta para asistir como fotógrafo al BEF, un festival electrónico que se celebraba unas semanas después del FIB.

Estaba muy ilusionado ¡mi primer festival como fotógrafo! no cobraba nada pero eso me gustaba porque no tenía ningún compromiso con nadie. Quería probarme si sería capaz de hacer algo así.

A las 17h de la tarde ya estaba en la taquilla, recogiendo mi pulsera de prensa y entrando en el reciento.

No había casi asistentes, los encargados del montaje todavía estaban ajustando luces, cables y altavoces. Los camareros preparaban las barras y ponían las primeras copas.

Yo aprovechaba para tomar algunas fotos generales y pensar en puntos de vista donde hacer fotos más adelante.

En aquel momento, llevaba conmigo una cámara de vídeo. Todavía tenía un conflicto interno sobre si hacer más foto o más vídeo. Sabía que mi nivel no era ni para hacer una cosa ni la otra. No tenía estabilizador de imagen por lo que trataba de grabar despacio y con cuidado apoyándome en el trípode.

La música empezó a sonar y la gente llegaba con cuentagotas. El Sol se ponía y yo me quedaba sin luz. Buscando reflejos y tirando de flash trataba de sacar algo aprovechable.

Eran las 22h de la noche, la hora en la que muchos empezaban a llegar a la taquilla y yo ya estaba reventado. Llevaba cinco horas haciendo fotos y vídeo bajo un tremendo sol de final de verano.

Tomé las últimas imágenes y me fui.

Errores que cometí asistiendo como fotógrafo a un festival musical de verano.

  1. El primero es que la música no me gustaba. Pensé que como me gusta la música que yo todavía llamo máquina, la electrónica era más o menos lo mismo. No lo es. Viene a ser música repetitiva sin cambios de ritmo, sin subidones ni bajones. No es tampoco techno, ni hardcore, es más bien música de fondo sin gracia (para mi, no te ofendas si te gusta).
  2. No preguntar a la organización a qué hora empieza a asistir la gente. Al ser en verano y empezar a las 17h di por sentado que habría fiesta ya por la tarde, gente en bañador, agua, biquinis, etc. Y no, sólo había calor y tierra seca en el suelo. ¡Uf!
  3. Esto es más difícil y caro. Llevar mejor equipo. Un estabilizador par el vídeo, un mejor trípode, una mejor cámara, luz continua…
  4. Asegurar por escrito que podría usar alguna canción para el montaje del vídeo. Hice todo el trabajo con una de las canciones de un DJ que participaba en el festival, la que menos me disgustaba, tampoco es que me gustara. Sincronicé los movimientos de algunos de los que bailaban y todo. Era mi primer vídeo con música.

Lo publico en Youtube y en unas horas recibo un aviso de que infrinjo un copyright. La canción estaba protegida y no podía usarla.

Contacté con la organización y me dijo que ellos no sabían nada de ese tema y que me buscara la vida ¡tócate los cojones!

Así que el vídeo que ahora mismo acumula más de 24.000 reproducciones promocionando el BEF es con una canción libre de derechos de autor de música que no se pone en dicho festival ¿ironía?

Los errores del pasado son mi conocimiento en el presente, así que desde aquí quiero agradecer de todos modos a la organización que me acreditara.

Desde el BEF no he tenido más interés en asistir a un festival pero quien sabe, quizás al año que viene nos veamos en el FIB!