Cumpleaños, aniversarios de boda, pedidas de mano, fiesta de quince años, fiestas populares, discotecas… lo que está claro es que nos gusta la fiesta.

Menos mi padre, que se resiste a cambiar su viejo móvil Nokia con teclado, todos llevamos como mínimo una cámara en el bolsillo. Así que la primera pregunta lógica sería ¿por qué contratar a un fotógrafo? Cada persona tendrá sus propias razones, aquí te cuento algunas:

  • Unos buscarán obtener fotografías de una mayor calidad técnica. Las cámaras dedicadas, los objetivos, los flashes, etc. hacen que de entrada, se pueda conseguir un mejor resultado.
  • En otros casos, lo que se busca es poder olvidarse un poco de estar pendiente de la cámara y del posado y disfrutar así más de la fiesta y los invitados.
  • También creo que se hace por una cuestión estética. Una fiesta con un fotógrafo parece más importante y especial.

Y seguramente lo sea. No tanto por la fiesta en sí sino por los momentos que puede conseguir un fotógrafo profesional. Al contrario de lo que suele pensar la gente que no es aficionada a la fotografía, el secreto no está en la cámara, sino en todo el tiempo y dedicación que supone aprender fotografía, estudiar cómo la luz afecta a las emociones que se intentan capturar, los diferentes tipos de encuadres o composiciones que se pueden hacer, etc.

Consideraciones previas para buscar un fotógrafo para tu cumpleaños

Si ya tienes confianza con un fotógrafo, pregúntale si cubre este tipo de eventos. Últimamente se está poniendo de moda las webs donde puedes recibir varios presupuestos de fotógrafos de tu zona. El inconveniente es que se centra todo en el precio, el más bajo gana, sin tener en cuenta factores creativos o de garantías legales.

Yo también he participado en este mercado a la baja de fotógrafos y he dejado de usarlos ya que creo que sólo beneficia al intermediario, perjudicando al resto:

  • El comprador sólo busca el precio más bajo posible. Ya ha preguntado precio en los fotógrafos de su zona y está buscando la ganga.
  • Como fotógrafo, pagas por cada presupuesto que envías (pierdes dinero si no lo aceptan), o tienes que tirar el precio para conseguir el contrato (con lo que terminas perdiendo dinero indirectamente).

¿Te gustan sus fotos? ¿lo que cuentan?

Si has optado por un fotógrafo profesional, la mayoría de los siguientes puntos que te voy a contar ya los tendrás cubiertos o incluso te propondrá como primer paso para la contratación, la firma de un contrato donde se especifique todo. Aquí te dejo mi contrato de fotógrafo de ejemplo.

Si has ido por la opción de el más bajo posible, intenta cubrirte un poco las espaldas:

  • ¿Tu fotógrafo está legal? Pregúntale si te puede facturar y así sales de dudas.
  • ¿Qué garantías te ofrece?
  • ¿Ha hecho trabajos similares? ¿puede darte alguna referencia con la que contactar y preguntar qué tal fue todo?

Planificando el gran día

La fotografía de eventos es bastante similar a la callejera en cuanto que tiene un punto de improvisación. Por eso tu fotógrafo te agradecerá mucho cualquier información que puedas darle sobre el lugar del evento:

  • ¿Habrá algún lugar de luz directa? ¿sombras?
  • ¿Será todo en interiores o exteriores?
  • ¿Cuántas personas asistirán? ¿llegarán todas la misma hora?

Los momentos clave

La llegada de los invitados, la tarta, los regalos. Ese amigo especial al que hace tiempo que no se ve. La abuela que viene de lejos. El fotógrafo tiene que estar pendiente de mil detalles en un evento de este estilo pero intenta facilitárselo dentro de lo posible para que pueda hacer mejor su trabajo.

La regla de las 3 fases

En una fiesta con un fotógrafo, he detectado tres fases que se repiten de forma constante.

Fase 1: ¿quién coño es este tío?

Suele durar una media hora. Los invitados se preguntan que quien es ese tipo que va cargado con una cámara y varios accesorios que parecen herramientas de tortura. Son reacios a interactuar, posar o llamar la atención del fotógrafo. Intentan pasar desapercibidos.

Durante la fase 1 aprovecho para hacer fotografías generales, del ambiente que se va creando, los detalles de la fiesta, la comida, etc. Lo importante en ese momento es dejarse ver e iniciar algunas breves conversaciones cordiales. Tengo que demostrar que no soy una amenaza y que estoy de su parte.

Fase 2: ¡foto aquí!

Según el evento y generalmente, las copas que se hayan tomado los asistentes, llega la fase del enamoramiento con el cámara. Es cuando los propios asistentes piden fotos, te posan, juguetean entre ellos para salir más graciosos y donde se suelen hacer las fotos grupales.

  • ¡Sácame guapo eh!
  • ¿Nos haces una foto?
  • Avísame que meto barriga.
  • A mi ponme pelo.
  • ¡Ui! que yo salgo siempre muy fea.

Fase 3: ¿dónde vas a subir las fotos?

Creo que es en esta última fase donde suelo conseguir las fotos que más me gustan a nivel creativo. La mayoría de personas han conseguido ignorarme y empiezan a actuar con normalidad. Las mejores sonrisas, los abrazos más sinceros, las reacciones más espontáneas están ahí esperándome.

Sin embargo, es también cuando noto que hay asistentes a los que les empieza a incomodar mi presencia. Hablo de los que tras unas cuentas copas de más van con el puntito o borrachos perdidos. No quieren que les haga una foto y que puedan salir mal o alguien los etiquete en una red social. Sólo quieren desabrocharse la camisa, cinturón o quitarse los tacones.

Cuando varios asistentes me preguntan que ¿dónde van a salir las fotos? ya sé que es momento de que me vaya y les deje seguir con la fiesta.

Éste es un punto que para ti, como anfitrión del evento, creo que es de vital importancia. Quieres que tus invitados estén bien y tengan un buen recuerdo, a pesar de que hayas contratado un horario con el fotógrafo creo que sería recomendable acordar que cuando llegue la fase 3 es mejor dejarlo. El tiempo que sobre de fotografiar siempre se puede pasar al tiempo de edición y conseguir fotos con un mejor acabado.

Unas 3h fotografiando en un evento social (que no sea boda, comunión o bautizo) suelen ser suficiente.

La larga espera

La espera hasta ver el resultado de las fotos de una sesión siempre parece una eternidad. Yo envío una o dos editadas lo antes posible, normalmente al día siguiente, casi como confirmación de que las fotos están bien y que el cliente puede estar tranquilo.

No desesperes si tus fotos tardan unos cuantos días en llegar. Lo mejor es que hayas especificado en el contrato un plazo máximo (en mi caso son 7 días). Todo depende de la carga de trabajo del fotógrafo en ese momento y del nivel de edición que se haya contratado.

El resultado

¡Por fin están ahí! ya te ha llegado el enlace para la descarga de tus fotos y puedes verlas a máxima resolución. Disfrútalas y comparte con tus familiares y amigos.

Con las resoluciones de cámara que tenemos hoy en día, podrás imprimir las copias en el tamaño que quieras sin perder calidad.

Si alguna fotografía te gustaría que tuviera un poco más de edición (o menos) un retoque quitando un pequeño grano o una mancha en la piel, es en este momento cuando puedes pedirlo.

Las fotografías descartadas

Un punto que suele crear algo de conflicto es el de las fotografías descartadas.

Tu quieres el número máximo de fotografías posibles y ya que has pagado y el fotógrafo las ha hecho, pues que te las de ¿no?

¿En serio te gustaría recibir ésta foto o mejor la descartamos? Yo haciendo el mongolo.

 

El problema y lo que cuesta de hacer entender, es que muchos de esos disparos son pruebas que se hacen, midiendo la luz, probando el encuadre, o ideas que tenemos en la cabeza que una vez vistas en la realidad no quedan nada bien. Tener esas fotos sólo harían que el conjunto final pareciera más desastroso y caótico.

Cuando eliges un fotógrafo, no sólo estás contratando a un profesional que irá físicamente a hacer fotos, sino que estás eligiendo un concepto creativo, una forma de ver el mundo, de editar, de componer y ¡muchas cosas más!

Descartar fotografías, incluso borrándolas del disco duro para siempre, es una parte importante y necesaria del proceso creativo. Confía en tu fotógrafo.

Las fotografías especiales

Si tu y yo vemos las mismas 10 fotografías, seguramente yo tendré una favorita diferente a la tuya. Cada persona ve con toda su forma de ser, proyecta sus ideas y centra su atención según su momento vital.

En los eventos, mi fotografía favorita suele ser muy diferente a la del cliente. Yo elijo aquella que más me ha costado de hacer, o que tiene una técnica más complicada o que no había probado hasta ese momento. También me gustan los pequeños detalles espontáneos: un niño con cara de sorpresa, una sonrisa sincera, un gesto, algo muy sútil.

Ésta foto era la primera que conseguía hacer con una técnica de larga exposición, enfocando totamente a oscuras y moviendo la cámara rápidamente durante unos segundos. Al cliente no le gusto y ni siquiera la publicó en sus redes.

 

El cliente, elige una foto de un familiar, de un amigo al que hacía tiempo que no veía, de una chica que le gusta mucho. Algo más evidente y quizás no tan elaborado en cuanto a estilo fotográfico, pero que le transporta a un momento especial.

¡Esto es el arte!

Mucho más que fotos

Si a una buena imagen, le pones una canción que quede bien, entonces tienes un recuerdo que te pone los pelos de punta. Hay veces que puede ser un vídeo, otras es suficiente con una presentación. Subiéndola a Youtube por ejemplo tendrás una forma fácil de compartirla con tus invitados.