Fotografiando en exteriores, siempre hay un punto de improvisación y de adaptarse a las condiciones que la naturaleza impone. En este caso, fue una sesión de pareja a una de las peores horas (12h-13h) de un día nublado y con un sol que cuando salía pegaba muy fuerte.

Aún así, pasamos un buen rato tratando de congelar para siempre el amor entre esta joven pareja.